El jueves pasado, durante el penúltimo consejo de ministros , estuvo presente, de nuevo, la ley Sinde. Finalmente no se aprobó y se acordó pasarle la responsabilidad de aprobar ley al Partido Popular.
Por si alguien ha estado viviendo en otro país los dos últimos años recordemos que esta ley pretende la creación de un órgano administrativo cuya función será la de cerrar páginas web que vulneren los derechos de la propiedad intelectual.
El PP hace un año votó en contra de esta ley y ahora resulta que la quiere llevar a cabo . Esta actitud no nos viene de nuevas ya que estamos bastante acostumbrados a las “negativas por norma” del Partido Popular.
En su programa electoral promete que “suprimiremos el canon digital y lo sustituiremos por nuevos modelos de gestión y retribución de la propiedad intelectual más justos y equitativos, basados en el uso efectivo de las obras.”
Nuevos modelos más justos y equitativos. Acaso la ley Sinde es un nuevo modelo, ¿supone algún cambio respecto con el modelo anterior? O, sencillamente es un método de legitimación del modelo anterior mediante la imposición de penalizaciones desmesuradas. Por cierto, ni justas , ni equitativas.
Una solución justa y equitativa es aquella que no perjudica a ninguna parte. Si la solución pasa por perjudicar a los usuarios , aquellos que han decidido que ya no van a pagar 20 euros por un cd porque saben que vale 10, y continuar enriqueciendo a los intermediarios , los cuáles ya han sido y continúan siendo bastante beneficiarios de un modelo cultural de negocio cerrado y privatizado, en tonces ¿dónde está la equidad y la justicia?.
Yo no digo que los autores y creadores no deban ser retribuidos por sus obras , no se trata de no pagar . La cultura libre no es la cultura gratis, es la cultura de el libre acceso para todos. Y todos, es todos. Para que todos podamos acceder a la cultura , ésta debe ser accesible . Esto es una redundancia que parece que, gobiernos y empresas, han olvidado, en un caso y querido olvidar en el otro.
Con los modos de consumo tradicionales muchos editores y productores estaban demasiado cómodos porque sus ingresos estaban asegurados, en cierto modo, con la venta de las obras. Ahora sus ingresos están amenazados y se ven obligados a un “doble esfuerzo”: vender una obra con un valor añadido que la diferencie de los demás y la haga especial . Por otro lado, es necesario un trabajo de concienciación en el sentido de la valoración y protección de la cultura como forma de vida. Valoración que debemos hacer nosotros y no las empresas como venían haciendo hasta ahora, fijando precios que sobrevaloraban el producto en muchos casos. Por ello para valorar de la forma más justa para creadores y usuarios es necesario un trabajo de concienciación, de educación en la cultura.
Las posibles soluciones al problema de la propiedad intelectual deben pasar primero por la aceptación de que en los últimos años se han ido desarrollando nuevos modelos de consumo que no responden a los tradicionales y, que por otra parte, son imparables sin retorno. Estos modelos no responden a los intereses de empresas ni gobiernos, sino a los intereses , formas de pensar y comportamientos de los individuos. Y por este motivo, cualquier ley que intente levantar muros en Internet a la circulación libre de la cultura no será efectiva, por muchos organismos administrativos que se creen. La naturaleza de Internet hace posible esto.
“Cuando alguien levanta un muro en Internet , otro alguien más rápido, más listo y más joven consigue derribarlo”
Esta cita la escuché hace tiempo pero no consigo recordar de quién es.