"CONTRAINFORMAR ES TAMBIÉN HACERSE CON HERRAMIENTAS QUE PERMITAN LA DIFUSIÓN HORIZONTAL DE INFORMACIÓN, CONSTRUIR PUENTES QUE HAGAN CIRCULAR CONTENIDOS CON VALOR DE USO, DESBARATAR LA ILUSIÓN DE UNA "OPINIÓN PÚBLICA LIBRE". CONTRAINFORMAR ES TAMBIÉN ROMPER LA ATOMIZACIÓN QUE EL CAPITALISMO GLOBAL ESTÁ GENERANDO, ENTRELAZAR REALIDADES SOCIALES TRANSFORMANDO LA AVENTURA INDIVIDUAL EN UNA RELACIÓN SOCIAL COMUNICABLE Y COMUNICADA" Miembros de la Asamblea de Nodo50

dilluns, 10 d’octubre del 2011

Ciberactivismo, un modelo de RRPP joven en las ONGs

Joven, sí. Pero no por ello menos eficaz.

El activismo apareció a mediados de los 80 gracias a nuevas organizaciones no gubernamentales como Greenpeace, que tuvo una gran repercusión gracias a nuevos postulados activistas: estrategia de comunicación y presión a los poderes públicos. A finales de los ochenta, acudimos a la profesionalización de
las ONGs, pero la de sus departamentos de comunicación no llegaría hasta mediados o finales de los noventa.





La revolución tuvo lugar - y, como ya sabemos, no es un hecho aislado, sino que ha afectado a nuestra relación con el mundo y nuestros modos de vida - con la llegada de la Web 2.0. Esta reina de la interacción permitió la socialización de los objetivos y el aumento de los apoyos sociales y económicos.

En el 2010 algunos estudios afirman que las ONGs todavía no han exprimido lo suficiente las ventajas de la Web 2.0. Quizá sea porque la adaptación de las ONG españolas al nuevo panorama digital es muy reciente. Lo que sí sabemos es que es un fenómeno en crecimiento, efectivo, rentable y dinámico, cada vez más arraigado como herramienta social y política -para todos, menos para los propios partidos influyentes, que parecen seguir empeñados en legitimar la formación gerontocrática, lenta y arcaica, sobre todo tecnológicamente-.
Así que, cuando hablamos de ciberactivismo no hablamos sólo de la actuación de ONGs sino también del término ciberprotesta, para relacionarlo con el concepto de “actos-rutinas producidas por medios digitales y difundidas o activadas en el ciberespacio tanto previamente diseñadas como improvisadas, que un colectivo dirige a los actores políticos, élites de referencia y a los espectadores en general” (Torres Nabel, 2009:4). Las ciberprotestas pueden generarse tanto a través de correo electrónico, como portales web, chats, blogs, wikis y redes sociales, y las puede generar cualquier usuario de la red, sin pertenecer a ninguna organización.

Es el principio de la era de la ciudadanía activa, sin intereses lucrativos ni grandes corporaciones detrás. Sólo gente, personas, opinando, informando, gritando con palabras escritas o removiendo nuestra conciencia, organizándose y moviéndose. Literal o figuradamente, activistas o ciberactivistas, con la Web 2.0 todos podemos ser activos. Y muchas veces lo somos, sin apenas pensar en ello. Pensemos y progresemos si queremos cambios, pues las ventajas son múltiples.


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